La importancia de ser tio

Cuando aún no tienes hijos, no hay nada mejor que ser tío, dedicas el tiempo que te apetece a tus sobrinos, les diviertes, les haces bonitos regalos, y luego los llevas a casa, y así, tus pequeños sobrinos te adoran, te idolatran, y hasta pueden desear que sus padres se parezcan más a ti… así, parece muy sencillo, pero no lo es. A un padre (o madre) se le quiere automáticamente por el simple hecho de serlo, a un tío no, un tío se lo gana, y no depende del pequeño o gran corazón del sobrino, si no de las ganas y la dedicación del tío.

Algunas personas tienen tíos que solo ven en los eventos familiares, que tienen el título de tíos, así, sin más, otras personas, tienen la suerte de tener TÍOS de verdad, yo tengo esa suerte…

No he escrito en mucho tiempo, y aunque tenía planeado volver por aquí, nunca pensé que tendría que hacerlo con este post, pero como la escritura siempre ha sido un medio de escape y confesión para mí, hoy tengo la necesidad de volver y dedicar este post a una persona que se que lo valoraría, porque valoraba los sentimientos profundos y amaba las letras, mi tío Gregorio, mi tío loco, que nos dejó hace una semana.

Nunca tuve la suerte de vivir en el mismo país que mis tíos (ni abuelos), sin embargo, cierro los ojos y se me acumulan imágenes y recuerdos de momentos vividos junto a él, y en todas ellos, no puedo evitar las risas, porque su risa era contagiosa, porque reír era su respuesta al mundo, así era él, un personaje único, vivió como quiso burlándose de la vida y de las normas, creando un poema espontáneo para cada ocasión y relacionándose con los seres más singulares que he conocido en mi vida.

De pequeña me encantaba pasarme el día husmeando en los laberintos con olor a libros viejos de sus librerías, y encontrar joyas que siempre podía llevar a casa, cómo me gustan las librerías y pasarme horas en ellas, eso se lo debo a él, con tan solo leer la contraportada de un libro podía explicarlo y venderlo, como solo hace un buen librero, y las personas volvían y volvían, no porque vendía el último bestseller, si no por escucharlo a él.

Mi tío me hacía enfurecer a veces, con esas bromas que una pequeña niña no entiende, me hacia ponerme colorada cuando se ponía a gritar en su coche justo al pasar junto a algún chico guapo y luego soltaba su gran carcajada, pero luego me hacía carnets personalizados que me permitían comprar todos los juguetes que quisiera en las jugueterías de sus amigos, y siempre las lagrimas terminaban en risas.

A veces no damos la importancia suficiente al papel de un tío, un tío puede ser mucho más que el hermano o la hermana de un padre o una madre, puede ser un amigo, un ejemplo, un compinche, un confidente, menospreciamos la importancia de ser tío sin darnos cuenta que puede tener un rol fundamental en  nuestras vidas, es un regalo que nos otorgan nuestros padres, así como un sobrino es un regalo que nos dan nuestros hermanos.

Mi tío vivió la vida como quiso vivirla, no como el mundo dice que debe ser vivida, y la vida le dio un regalo a una avanzada edad que le dio fuerzas para seguir viviendo, por eso hoy, este post se lo quiero dedicar a él y a su hija, mi primita, porque mi tío siempre entendió la importancia de ser tío.tio2

 

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